4 may 2011

San Pedro tiene la llave...

Quinta Normal, domingo. Un balón surca el aire en cámara lenta, abajo son los gritos, la contracción muscular, el sudor, los ojos atentos al periplo aéreo. Allá el agua festeja alegremente, dichosa de encontrar el escape a la manguera. Las cúpulas de los árboles comparten bondadosas el azul del cielo con la corona de la catedral: sí, es mentira: lo humano no se opone a lo divino. Mientras, a lo lejos una campana se deja descolgar y rueda crujiente y cremosa hasta nosotros. El sol es un óleo que se derrama sexualmente en el mundo. El Universo entero en perpetuo movimiento granular. Entregados como estábamos a la degustación de una realidad orgiástica sin precedentes, es que comprendimos por qué dicen que...

No hay comentarios:

Publicar un comentario